jueves, 3 de marzo de 2011

tomorrow

Haremos lo que siempre se nos dió mejor hacer. Cagarla. Así es, podemos derramar un millón de botellas llenas de nada y ver que hay sustancias en el suelo. Voy a dejar el mundo por todo y por nadie. Y por nada. Voy a partir un tronco de árbol con tranquilidad, para saber si es verdad lo que dice la fábula de los tres cerditos, aunque en realidad creo que lo enrevesaría todo. En efecto ya está enrevesado. Espero llegar al final, pero ¿al final de qué? ¿Quién ha hablado de que va ha haber un final? Ellos tienen una paja mental que no saben de qué vá, y mientras tanto ellas piensan qué hacer con ellos. La vida es un lío de todo tipo, y se nota que hoy en día hay más problemas que faltas ortográficas. Amén mundo.

sábado, 19 de febrero de 2011

La mecánica del corazón.

-¿Sabes? Cuando estaba enamorado no paraba de inventar cosas. Una montaña entera de artificios, ilusiones y trucos, para divertir a mi novia. Cre que al final se hartó de mis historias fantásticas -dice, con el bigote a media asta-. Incluso pensé en crear un viaje a la luna sólo para ella, pero lo que debería haberle regalado es un viaje real por la tierra. Pedir su mano, regalarle un anillo, buscar una casa más habitable que mi viejo taller, no lo sé...-dice suspirando-. Un día, corté unas planchas de esa estantería, luego les fijé unas ruedecillas recicladas de una camilla, para que fuéramos los dos a patinar bajo el claro de la luna, pero ella no quiso subirse. Y tuve que arreglar de nuevo las estanterías. El amor no es fácil todos los días, el amor...pequeño -repite pensativo-. ¡Pero tú y yo sí que vamos a subirnos a esas planchas! ¡Recorreremos media Europa en nuestras planchas con ruedas!
-Pero imagino que también iremos en tren...Porque, a decir verdad, ando un pojo ajustado de tiempo.
-¿Asustado del tiempo?
-También.

sábado, 12 de febrero de 2011

Los fotógrafos cuentan.


Un día, dos personas de metro y medio decidieron viajar pocos kilómetros para ver mundo.
Cogieron un tren, con unas vistas bastante bonitas, aún así no sabían donde sentarse.

¿Y el resultado? Ir a una ciudad dónde hay más tontos que feos, y que lo mejor y lo peor que allí había era la locura.


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viernes, 11 de febrero de 2011

Hay días en los que no debiste haberte levantado.

Exactamente. Es como una película, totalmente igual. Tengo la típica vida adolescente sentimental de una chica que viaja todos los días al mismo sitio y a ninguna parte. En mi cabeza suena Mardy Bum y Fluorescent adolescent de los Arctic Monkeys, suena de Script, My Chemical Romance, Three days Grace y muchos grupos más motivadores. Me levanto, me visto y me empiezo a fustrar en el día aburrido que me va a esperar. Aguantar a todos los profesores y esas clases de sociales y francés en las que las horas no pasan y no aprendes nada a noser que leas los libros. Sale el sol, aún es invierno y tengo mucho calor. Quizás sea por algún skater, quizás por el calentamiento global o lo más probable; llevo un abrigo extragrande de cotton. Aún sigo aquí, sentada, pensando en ir a Mieres o comerme un McFlurry, pienso en el verano que llegará en breves. Pienso en lo que me rodea, aquí sentada en una parada en la que aún quedan 10 minutos para que llegue el autobús de camino al instituto.

sábado, 29 de enero de 2011

Akuna matata.



The best you ever had.

He llegado de un lugar poco lejano. Y a esa misma distancia me encuentro en un lugar muy lejano a la vez. Es como un video juego. Como el Mono-Poly; Te mueves por el tablero con la ayuda del dado y las fichas de siempre. Que te ayudarán como siempre y para siempre en el juego. Las que te ayudaron a ver que no te quedarás ''Sin-Blanca'' comprando y malgastando ese tiempo en hoteles de poco lujo. Son las fichas que se pierden por la casa. Muchas acaban desaparecidas, y no las vuelves a ver. pero muchas quedan guardadas en la caja, y salen cada poco a la luz. Para ayudarme en el tablero. Aunque de una misma manera, logras ver la meta del juego gracias a una pequeña ayuda. Esa ayuda no tiene nombre, ya que es la indescriptible. Es una pieza extraña, que aún no se ha encontrado ni perdido. No ha sido cualificada para jugar. Ni si quiera tiene los conocimientos adecuados para jugar en el Mono-Poly. Aún no me ha señalado la meta, porque a medida que mi figurita en forma de coche asciende por los cuadraditos del juego, voy perdiendo cada vez más. Pero en este instante, logro responderme a estas alturas del reloj, que no existe meta, ni tampoco tablero. Es todo una excusa para definir la vida, que por cierto, no tiene definición. Esa figurita en forma de coche soy yo, somos todos nosotros. El dinero, y la Sin-Blanca, es la poca fe que a algunos marginados nos queda. El tablero es el camino, que ni si quiera existe, lo vamos formando a medida que pasan los días. La meta, es algo inalcanzable, ya que está bastante lejos. Y, las fichas. Son las pocas personas por las que merece de verdad la pena caminar en el tablero.