¿Sabes? Yo antes era como tú. Fuerte como un roble, sin importarme el destino. Hacía lo que quería cuando quería y con quien quería, y el resto del mundo me daba igual. Me desfasaba hasta perder el conocimiento y me resbalaba lo que pensaran de mí. Cada día era una aventura, y cada fin de semana era mejor que el anterior. Me llevaba bien con todos, incluso con la gente me caía mal. Era súper sociable y todos me querían. Nada me hacía daño y nunca caía. Nunca. Pero…me enamoré.
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